bienaventurados los queseros
“no hay que tomarlo literalmente. se refiere a todos los fabricantes de productos lácteos”
entre lácteos anda el juego, y ya que estamos en ello, vamos a retomar el hilo de la última entrada, así que…
en episodios anteriores:
que me dio por leer (¿para qué me da a mí por esas cosas, teniendo play como tengo, bueno, y porno, todo sea dicho de paso, aunque esto último se da por supuesto), y sobre todo por preguntarme de dónde venimos, educativamente hablando. y aquí se rompió, o más bien se complementó, un mito que tenía. no veníamos de la revolución industrial, o no en su origen. la hostia. descubrí que venimos de ¡los prusianos!
érase una vez que se era un grupo de fantabulosos próceres de la sociedad prusiana de mediados del siglo xviii, que vieron cómo necesitaban seguir teniendo la casa más bonita y más reluciente de tooooodo su reino, y para ello necesitaban aguerridos, fornidos, y, sobre todo, obedientes esclavitos que les adularan con vítores, salvas de bienvenida y muertes en el campo de batalla. es por eso que decidieron empezar la programación de esta inteligencia artificial colectiva desde bien pequeñines, ¡con un moderno sistema educativo que dotara a la masa de contenidos ensambladores y ensalzadores! para así ser más amable, más feliz, más mejor, después de todo.
y de aquellas lluvias (qué tiempos, ¿verdad? lluvias), estos lodos. se dice que el sistema educativo alemán actual todavía conserva influencias de aquel prusiano. putos alemanes, qué eficacia la suya. sin embargo, por estas latitudes no nos hemos enterado todavía de cómo funciona el invento. se ve que todavía pensamos demasiado. ¿y por qué comentaba esto?
[nota: una vez realizada la introducción, deciros que voy a soltar un chorrazo de gilipolleces tan grande que solo va a servir para hinchar mi ego, ¿más todavía? os podréis preguntar. y la respuesta es: por supuesto. ¿y cómo es eso? pues que después de escribir el antiguo testamento en la anterior entrada, voy a proceder con el nuevo. y la verdad es que la conclusión, el apocalipsis, solo va a constar de una línea o dos a lo sumo. entonces, ¿para qué extenderme tanto? ego. puro y duro. avisados quedáis.
retomamos la lectura de los santos evangelios según san fantasma]
bueno, pues ya tenemos los antecedentes. por favor, ajústense los cinturones porque comienza el maravilloso viaje a…
–¡empieza ya, copón! que te enrollas tanto que vas a solucionar el problema demográfico del mundo a base de matar a la gente de aburrimiento.
–me estás dando un crédito que jamás hubiera imaginado que llegaras a otorgarme. ¿estás insinuando que me lee alguien?
–ahí me has dado. tocado y hundido. pero no definitivamente.
a lo que iba antes de que me interrumpiera el cansinismo del to. dentro cabecera:
lo cierto es que ya desde el titular, este artículo, que firma ana martín plaza, me parece interesantísimo para contextualizar la escuela hoy en día, y poder así realizar un análisis de la trayectoria desde los prusianos tiempos remotos hasta el momento en que estáis leyendo estas líneas.
en segundo lugar, la periodista nos habla de la sucesión de leyes educativas que ha habido a lo largo de los 40 años de democracia del cabo a rabo de nuestras fronteras. tantas leyes y tantas siglas que solo obedecen a la conclusión que indica en primer lugar: el partidismo.

porque claro, si nos fijamos en el manual del político de bien, tenemos que en su prólogo solo hay una palabra por encima de cualquier otra: trinchera. ¿y qué hacer para delimitarlas?
paso 1, prometer.
hoy pedro i el chulazo promete viviendas como felipe g (llamado feli yi) prometía 800000 puestos de trabajo. pero es que en el otro lado de su río no se quedan a la zaga. siempre prometen bajar los impuestos, pero los acaban subiendo. prometen no recortar en sanidad y en educación, y bueno, a la vista está de cómo estamos.
así que, ¿qué más puede hacer un político a lo largo de su legislatura teniendo en cuenta su pensamiento (¿lo debo llamar así?) cortoplacista?
paso 2, descalificar.
justificar que los otros no tienen ni puta idea, que nos están enranciando, que nos tienen que españolizar, o incluso que a los niños se les enseña zoofilia a los ocho años en las escuelas de madrid.
¿y sabéis lo peor? que funciona. ¿y por qué lo digo? porque lo siguen haciendo. again and again.

así que estamos en un punto en el que a cada cambio de color de gobierno tendremos una nueva ley educativa. ah, y que no se nos olvide. toda evolución educativa está inspirada en mejorar la calidad de la educación. eso que no os quepa la menor duda. porque claro, todo el mundo sabe qué es la calidad educativa y todo el mundo tiene claro cómo mejorar la calidad educativa.
–ya está. ya la has liado, otra vez. pero si me estás diciendo que no tienes ni puta idea de lo que es la calidad educativa. ¿qué andas criticando los intentos de mejoras de la misma? ¿sabes lo que eres?
–sí, y te lo voy a decir antes de que me lo eches en cara. ¡¡¡soy un puto cuñado!!! ¿a alguien le quedaba un atisbo de duda al respecto? pues cierra la boca que estoy en mitad de algo.
la calidad educativa. he sido consultor de calidad agroalimentaria, y os digo una cosa, todavía no sé qué es la calidad educativa. puedo entender que la calidad a nivel empresarial busca la repetibilidad y la reproducibilidad de los productos que se obtienen en los diferentes sectores industriales (más o menos, y de memoria, que me da pereza buscarlo por internet), pero… ¿qué busca la calidad educativa?

por lo que he ido leyendo, esto es un dime quién promueve la definición y te diré qué dice. dicho de otro modo, si es una institución oficial, tocha y superjapi como la unesco, la calidad educativa busca evangelizar culturalmente a la mayor cantidad de muchachada que puebla la tercera gigantesca roca del sistema solar llamada planeta tierra. unicef no se queda atrás. añadiendo que se necesitan alumnos guays, profes superformados, contenidos acordes a la realidad social de cada centro educativo, entornos inclusivos y que no haya guerras, hambre ni tonos oscuroscasinegros en las aulas, ya estén hechas de adobe, hormigón o de papel de fumar (uy, eso no es muy japi, ¿o sí?).
en otros casos, la calidad viene definida porque si comparamos el proceso educativo con un proceso industrial, el input sea de tal calidad que el output resulte lo más provechoso para el alumno. vete tú a saber qué cojones significa la frase que acabo de soltar. es que como soy interino, no rijo bien, y claro, se nota.

y por último (por lo menos para mí, que me está entrando una pereza ya de la hostia), un campo como la educación, tan desprovisto y desmantelado de herramientas y recursos, es muy dado al vendehumismo más absurdo. y como tal, tenemos una propuesta de charlatanes de feria, uy, perdón, de estudiosos del liberalismo hecho palabra. la búsqueda de la eficacia como vehículo de masas.
bien, pues en uno de los maravillosos espacios con los que estos prohombres nos ilustran, hay una serie de indicadores que nos muestran la calidad en la educación, y el primero de ellos es el liderazgo profesional.
liderazgo profesional.
¿dónde habré escuchado antes eso de liderazgo? no lo recuerdo. a ver si hago memoria.
–¿pero en qué estás convirtiendo esto? ¿es que eres capaz de saber dónde estás en este momento?
–ni idea, pero trataré de encauzarlo.
a ver, tenemos prusianos, políticos y cortoplacismo, tenemos calidad educativa, calidad educativa y más calidad educativa. ¿qué tenemos entonces? tenemos, así de primeras y sin vacilar, más de cien mentiras.
ocho leyes educativas en cuarenta años. o lo que es lo mismo
un bukkake con más leche que vitaminas. bienaventurados sean los queseros.
tenemos además palos en las ruedas, caminos sin asfaltar y mapas de carreteras anteriores a la invención del gps. pero claro, todo se ha realizado de buena fe, con un buen fin, por tratar de mejorar la calidad educativa.
y tanto ha mejorado que las élites han dejado sus reservas de la biosfera para especies en peligro de extinción para acudir a las masificadas y sumamente rentables escuelas concertadas, o a las escuelas públicas cada día más denostadas y en ocasiones transformadas en guetos. por supuesto que lo han hecho. y lo que me alegro por ello.
acabo de leer en mi entrada anterior que acababa el párrafo empezando por en fin y ya no quiero utilizar esta locución hasta dentro de tres o cuatro entradas como mínimo. así que a ver cómo termino.
pues nada, poco más que añadir, que después de escuchar arengas a la masa, más de cien mentiras y ocho leyes educativas y correr como si no hubiera un mañana hasta perderme en la naturaleza en estado puro (o en la arena bajo los adoquines), creo sincera y honestamente que nos podemos permitir el pequeño y gratificante lujo de respirar, solo eso, respirar.


