con buena polla…
imagen mujer sentada con la pierna izquierda levantada, (1917). egon schiele. vía el traç expressiu d´egon schiele
atención, aviso, sin ambages ni florituras: sé, para variar, cómo me voy a zambullir en el charco de barro cual ¿inocente? peppa pig (que conste que cuando he visto esta animación infantil con mis sobrinos he pensado que en ocasiones este personaje es un poco hijo de la gran puta, pero bueno, serán cosas mías, como toda la mierda que voy a verter a continuación). lo que no tengo tan claro es si voy a salir, y si lo hago cómo voy a hacerlo. sé que me repito más que un bocadillo de chorizo con ajoaceite, pero esta vez más todavía. y es que me voy a poner doblemente gilipollas. o lo que es lo mismo, voy a ser pedante y cuñado… ¡tremendo combo!
bueno, ya no estiro más el chicle. dentro cabecera.
si no recuerdo mal (lo recuerdo, pero tengo esa manía de comenzar con conectores diferentes) en el bloque anterior nos quedamos analizando la perspectiva educativa desde un punto de vista geopolítico y social más que pedagógico. hoy toca hablar un poco más de lo social, pero sobre todo hablaremos de pedagogía… avisados quedáis.
pero empecemos con una imagen mental. cuando vemos a un niño (o niña, pero no voy a caer en vidadebrianismo. ya sabéis que por niño me refiero al cachocarneconojosyboca que ante el desamparo de su consciencia le amparamos bajo los preceptos de nuestras proyecciones) que tiene un desaire, un gesto, o una contestación que no entra en nuestro canon del buen comportamiento, tendemos a pensar “qué maleducado”. pero, ¿automáticamente pensamos en la escuela de mierda a la que acude? ¿o pensamos que sus progenitores no están a la altura de tamaña responsabilidad como es la correcta orientación de su retoño?
entonces
¿es cierto que, en el ministerio de educación, y, por ende, en las respectivas consejerías de cada comunidad autónoma, hay un departamento dedicado a elaborar sesudos manuales sobre cómo conseguir que los niños dejen ya de joder con la pelota?
vamos a por las palabras:
entonces
¿qué es qué? ¿por qué se le llama educación? ¿está justificado?
bien, en primer lugar, creo que en el saco de educación entra demasiada farfolla. esperad, que voy a avisar al muchacho ese que…
–¿qué quieres?
–que llego con mis fantasmadas. que si no digo lo que voy a decir reviento.
–sabes lo que dicen en tu pueblo, ¿verdad? que donde no hay mata…
–no hay patata. lo sé, pero qué le vamos a hacer.
pues nada, a lo que iba. que tal y como aparece en el apartado de egolatría de salón, tengo el máster en diseño instruccional de contenidos educativos multimedia, según la universitat oberta de catalunya.
–¿y para qué tenías que sacar esta mierda? menudo complejo tienes, muchacho. quiérete un poco más y déjanos estar, cansino.
–lo cierto es que si me quiero más reviento de amor, pero no es de esto de lo que quiero hablar, sino de dos palabras en concreto: instrucción y educación. ¿qué relación hay entre ellas?
judit decapitando a holofernes (1612–1613). artemisa gentileschi
según este artículo, instrucción hace referencia “al pensamiento, capacidades y habilidades que se deseen formar en el alumno, las cuales estarán muy asociadas a los conocimientos”. por otro lado, y también del mismo artículo (al que seguiré aludiendo más adelante), “el objetivo educativo se centra en la aspiración más imperativa que es la formación de convicciones y sentimientos en el alumno”.
o como se recoge en esta otra publicación: “aguayo (1912), gonzález (1937) y maza (1960) coinciden en que la instrucción es la transmisión de conocimientos, costumbres y experiencias, mientras que la educación tiene como rasgos esenciales la formación o el desarrollo del educando, y la orientación hacia los valores humanos.”
–¡me aburrooooo! ¡vaya chapa nos estás dandooooooo!
–soy consciente de eso, pero he avisado al principio. además, para eso incluyo los vídeos, para ver si dejo de hablar un rato y se puede digerir un poco lo indigerible.
así que la pregunta es obvia: ¿estamos utilizando la palabra educación por encima de nuestras posibilidades? pues vamos a seguir profundizando en los procelosos mares de la pedagogía para tratar de discernir algo mejor qué coño es eso de la udef (uy, jordi, tampoco lo tenías claro por aquel entonces, ¿verdad?).
en fin. pues ya podemos intentar diferenciar entre educación e instrucción, si bien ahora vamos a ir un poquito más allá.
¿cómo se articulan ambos conceptos?
y es ahí donde comienza el embrollo.
la piedad (1497–1499). miguel ángel buonarroti
aunque en principio no tanto. se deberían articular a través de los ojos de la pedagogía. pero, ¿qué coño es eso de la udef? joder, jordi, qué cansino eres.
en serio, ¿qué es eso de la pedagogía? pues por más que leo menos claro lo tengo, ya que, por más estudios, ensayos, y definiciones en la wikipedia que lea, todavía no encuentro una clara de qué coño es eso de la pedagogía.
básicamente, y como recoge la web concepto.de la pedagogía es “la ciencia que estudia la educación. […] el objeto principal de su estudio (la pedagogía) es la educación como un fenómeno socio–cultural, por lo que existen conocimientos de otras ciencias que ayudan a comprender el concepto de educación, como por ejemplo, la historia, la psicología, la sociología, la política” (aquí no se incluye la filosofía, sic, pero no me cansaré de repetir que la filosofía es la madre a la que todos miramos, de ella bebemos para ser conscientes de quiénes somos y hacia dónde vamos, incluso pedagógicamente hablando).
ah, pero ¿he dicho ciencia? como siempre, puede llegar a haber discrepancias, ya que es una disciplina en crecimiento, y necesita de un corpus científico robusto y extenso para poder entrar en la familia de sus primas mayores, las ciencias hechas y derechas. pero me la viene sudando bastante. esto lo comento porque me he tirado una tarde leyendo sobre pedagogía y tenía que justificarme y llenar líneas. poco más. el tigreleonismo en grado sumo asociado a que si la pedagogía es o no es una ciencia, la verdad, y como he comentado antes, provoca una gran excreción hídrica a través de los poros de mis genitales.
así que vamos con lo que tenemos y lo que nos queda. tenemos instrucción, educación y pedagogía. vamos a continuar con las diferentes teorías pedagógicas que nos van a servir para contextualizar todo lo que está por venir.
según el artículo antes citado, “se puede definir como teorías pedagógicas a aquellos conceptos, preposiciones y principios que están interrelacionados y que permiten la comprensión y posterior explicación de los procesos pedagógicos. es todo lo relacionado con la formación, enseñanza, aprendizaje y organización del sistema escolar.”
y en este artículo, cosa que me gusta y aprecio, simplifica bastante este tema. no voy a revisar mis apuntes, así que voy a hablar un poco de memoria. además, tampoco voy a extenderme en explicaciones, que para eso están los artículos y el tito gúguel. solo hacer un breve resumen de la historia de la pedagogía moderna grosso modo. llega el momento de las hostias como panes porque voy a incurrir en más de un error de bulto.
la escuela de atenas (1509–1511). rafael sanzio
la filosofía griega clásica se preguntaba no solo por quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, sino también por la transmisión del conocimiento, que debía hacerse a través de la repetición y de la disciplina. por supuesto las escuelas eran privadas y los pedagogos eran los esclavos que acompañaban a la muchachada a la escuela (¿sabíais que la peli de 300 está basada en un cómic que está basado a su vez en un hecho histórico? supongo que sí. lo que falta añadir, es que al ser un hoplita, o soldado de infantería, tenías, entre otras ventajas, un esclavo, o ilota, que te llevaba “las pesadas armas y el bagaje”. vamos, que el origen del pensamiento occidental, y con ello de la libertad de acción, surgió de una de las sociedades más clasistas y esclavistas de la historia. qué cosas).
al lío, oli, que no acabas.
pues de la grecia clásica saltamos hasta las escuelas jesuitas, donde se transmitía el conocimiento de maestros a alumnos, donde estos últimos eran meros receptáculos de los conceptos de sus magistrales interlocutores (¿a qué me suena eso?).. además, ya se iba fraguando el concepto de educación. un tal comenius, o komensky en su chequia natal, ya pensó que había que “establecer un sistema de enseñanza progresivo para del que todo el mundo pudiera disfrutar”.
y esto podría ser considerado la pedagogía clásica y un puente hacia conceptos más modernos de pedagogía. joder, quién me iba a decir a mí antes de empezar que iba a llegar hasta aquí, pero claro, a veces el coche decide a dónde va.
bueno, a partir de aquí comienza la pedagogía moderna, con jean–jacques russeau, sí el filósofo, quien postuló por primera vez la infancia como una edad propia y no como un adulto chico. pestalozzi, por otro lado, fue su discípulo, e intentó implementar su filosofía naturalista pero le salió el tiro por la culata. demasiada teoría pero poca práctica. tuvo que reformular su teoría pedagógica para afinar la puntería.
y a partir de aquí todas las teorías pedagógicas se han basado en la relación docente–discente, maestro–alumno, epi–blas, mortadelo–filemón, pepe gotera–otilio, y etcétera etcétera etcétera. porque hay tantas teorías pedagógicas como nombres a los que podamos aludir, como zipi–zape.
nombres tan ilustres como johann friedrich herbart, john dewey, maría montessori y jean piaget han dicho muchas cosas y todas bonitas, pero…
–¡pero podrías resumir un poco! esto ya pasa de castaño oscuro. ¿cuántos crees que han llegado hasta aquí? suponiendo, claro está, que haya empezado alguien a leer este coñazo.
–espera, muchacho, que me queda na y menos.
–si crees que me lo voy a creer vas listo.
en fin, que podemos decir que la pedagogía clásica estaba basada en la disciplina mental, con russeau llegó el naturalismo, en la que solo el alumno está a cargo de su propio proceso de apendizaje. por otro lado, el empirismo y su relación causa–efecto trajo consigo el conductismo, que estudia la relación entre el estímulo en el ambiente y la respuesta en el cerebro de la persona que recibe el estímulo (o el paradigma de los perros de pavlov. no es exactamente así, pero resulta ilustrativo). y por (casi) último, llegan las teorías cognitivas y el constructivismo (ojocuidao a esto último porque es lo que lo lleva reventando desde hace un tiempo).
el beso (1907–1908). gustav klimt
según esta interesantísima publicación el cognitivismo “pretende explicar el aprendizaje humano como un proceso integral en el que entran a funcionar mecanismos mentales complejos como la comprensión, el análisis y la propia aplicación del saber en un contexto social”. y por si no fuera suficiente cacao, el constructivismo es una respuesta al conductismo, pero, al igual que el conductismo, “se basa en la filosofía empirista, ya que sostiene que se aprende de la experiencia, pero luego sostiene que el aprendizaje es una construcción y no sólo una réplica de la realidad”. vamos, que es el conductismo el que le da a los alumnos un palo y una zanahoria como modelo de aprendizaje, y el constructivismo busca que cada alumno se fabrique su palo y se cuelgue su zanahoria, alentado por el profesor, que deja de serlo, convirtiéndose en facilitador de contenidos (algo así como los jurados de master chef en la prueba de exteriores).
y por eso, y ya concluyo, hay una teoría del aprendizaje que es la respuesta perfecta a este conjunto de frente judaico popular vs frente popular de judea. para el trabajo final de máster, entre un amigo y yo creamos un aula virtual para su empresa (la pena fue que estalló la burbuja y su empresa, y, por supuesto, su aula, se perdieron como lágrimas en la lluvia. el caso es que por aquél entonces me tiré dos puñeteros años escuchando la palabra constructivismo hasta en la sopa, y estaba harto de eso, y encontré el conectivismo, una teoría del aprendizaje para la era digital, que establece que el resto de teorías del aprendizaje (conductismo y constructivismo incluidas) son todas cognitivistas, y que a él se la suda bastante el modo en que una persona adquiere conocimientos, o si los construye, o lo que sea. es una teoría basada en las tecnologías de la información y comunicación, y viene a decir que como cada persona tiene un dispositivo electrónico (mínimo) con el que escribe en o lee de la red, cada persona es un nodo de comunicación. para profundizar un poco más en la teoría os sugiero que pinchéis en el enlace que os he dejado en la palabra conectivismo.
como ya os he comentado, tampoco llegué a implementar el aula basada en su teoría del aprendizaje. para lo único que ha quedado es para contar otra historia más del abuelo cebolleta.
copón, leo todo lo que hay arriba y, lo primero de todo, vaya mierda que he soltado. bueno, más que una mierda, parece más un atasco en un baño público.
jo
der.
y como no acabe pronto, todo pinta a que no voy a acabar nunca.
–¿ves? te lo dije. can–si–no.
ahora ya que sí.
la hostia, lo que puedo llegar a escribir si se me va la mano. y esta vez no he tenido contemplación alguna. textos más densos que el programa de garci en un fumadero de opio (chiste para mi generación o posteriores, lo sé, descontextualizado y pedante. pero os lo dije, iba a serlo).
además, ¿a santo de qué tantas obras de arte? ¿y la música italiana o en la lengua que hablan en el país transalpino? pues muy sencillo. es un m´hadao en toda regla. ¿no os pasa que primero actuáis y luego pensáis? a mí constantemente. y este que os voy a contar es uno de los casos de mi vida.
–y yo que pesaba que ibas a acabar ya. pobre de mí.
dijo el ángel: ¡ay, si voy, con lo que te doy! digo… el éxtasis de santa teresa (1647–1652). gian lorenzo bernini
cuando acabé la carrera no quería quedarme en castellón, quería volar. sentía que no había salido de mi casa y mi cuerpo necesitaba experiencias, sentir, a fin de cuentas. y como por aquel entonces la única beca erasmus que había para químicas era a bulgaria, decidí acabar la universidad, ahorrar un poco, liar el petate e irme a cualquierlugarmevale. irlanda era el destino original. acabé yendo, pero tenía la sensación de que si aprendía inglés y volvía a casa ya no querría salir de nuevo (no andaba equivocado). así que un día me encontré con una compañera de ingeniería química que me dijo que acababa de volver de una beca erasmus en roma (ellos sí la tenían). y ni corto ni perezoso me compré un billete y me fui para allá. fue así. fue la primera vez que cogía un avión. todavía recuerdo llegar al aeropuerto de roma y ver las marcas que tenía en la frente de la boina que hasta hacía cosa de dos horas tenía enroscada en españa. imaginad qué vino a partir de ahí. aprendizaje. y mucho. descubrí el frío y el calor, la lluvia y el sol, el llanto, la sonrisa y la más honesta de las carcajadas. descubrí el puñetazo de stendahl (bueno, y a partir de ahí las hondonadas de hostias que me dio el muy hijo de la gran puta), la pintura y la escultura y la arquitectura. hasta mis primeros euros fueron romanos. y por eso cuando he empezado a hablar de aprendizaje me ha venido la capital del mundo antiguo, aunque para mí supuso la apertura a la modernidad de mi propio mundo (hasta incluso escribí un poemario, fuera del juego, inspirado en la intensidad de tanto instante en tan corto periodo de tiempo. cinco meses como cinco años).
así que mi experiencia en roma me marcó de tal manera que fue la piedra fundacional, junto con mis circunstancias en forma de mochila que ya llevaba, de la persona que hoy os escribe toda esta ensalada de tontás.
amistad (1917). egon schiele
pero, ¿es así como se debe aplicar una enseñanza en un centro educativo reglado? ¿hasta cuánto puede primar el autodidactismo? ¿es cierto que la memoria tiene que quedar en un segundo plano? ¿las diferentes reformas ofrecen vueltas de tuerca en la mejora de la calidad educativa? ¿qué opción me queda como docente? ¿cuál es mi posición frente al sistema educativo?
joder, cuántas preguntas. ahora no voy a contestar a todo eso, que bastante he escrito ya.
eso sí, sobre la penúltima, diré que nuestro sector permite una cosa que otros no, y es la de mantenerte fiel a un ideal, y por lo menos llevarlo a cabo, aunque sea en forma de minúscula e irreductible aldea gala. oh, bella ciao, bella ciao, bella ciao ciao ciao…
y sobre la última pregunta la respuesta la tengo clarísima.
con buena polla…
