certezas
bienvenidos al país de nunca jamás.
pasado mañana empezamos las clases según la fecha de publicación, pero ahora mismo no deja de ser una soleada tarde de domingo y lo acabo de flipar con un final de etapa espectacular en el tour de francia. pelos como escarpias. y desde contador que no me pasaba algo así.
así que tenemos los mimbres perfectos para otra entrada. y ahora a ver qué sale.
en episodios anteriores
hablábamos de las incertidumbres y ahora voy con las certezas. una de ellas es que la entrada de hoy será algo más corta. a ver si me acostumbro a entradas un poco más ligeras para que así pueda mantener un ritmo constante de publicación (eso digo ahora, pero conforme empiece el ritmo de trabajo no sé si mi cabeza dará para algo más que para reventar cuando suelte el lápiz a las ocho cada tarde).
bueno, pues una vez en contexto, vamos con el siguiente vídeo. prestad atención.
¿qué os parece? un tema musical actual con instrumentos del medievo. pues un poco así llevamos ejerciendo la docencia desde que el tiempo es tiempo, o por lo menos desde la revolución industrial, cuando se creó el método perfecto para que los chavales aprendieran a trabajar en las fábricas. metodologías anacrónicas que, una vez afinadas, hasta llegan al público, y hasta pueden llegar a gustar, o por lo menos comprender que hay que estudiar para, como mínimo, poder llegar a entender la armonía entre los diferentes instrumentos.
pero claro, la sociedad ha cambiado, y con ella la manera de pensar de la muchachada. las nuevas tecnologías no es que hayan venido a revolucionar la sociedad, sino que, igual que cuando mi hermano y yo, cuando éramos críos soltábamos aquello del no me gusta esto, o no quiero comer lo otro, y mis padres decían eso de ¡un año de hambre tenía que venir. ibais a ver lo que es bueno! y es que resulta que nos habíamos criado con agua corriente como algo natural. pues si nosotros hemos crecido con interruptores y grifos, las generaciones que hoy pisan las aulas les pasa lo mismo con las tecnologías. y claro, a excepción de las nuevas hornadas de docentes, los de la vieja escuela aprendimos a serlo como los padres y las madres lo hacen, mirando hacia atrás como referencia.
así que a falta de tener un proveedor de instrumentos algo más modernos, con formaciones en dichos dispositivos necesarias para poder situar la docencia en el siglo xxi, nos las hemos ido arreglando para ir adquiriendo aparatos más cercanos a nuestro estilo, sin perder el camino por donde vinimos, pero con un punto de apoyo más actual, para así poder dar una zancada un poco mayor de cara al triple salto que significa para nosotros la docencia.
fijaos, ahora el público hasta corea las canciones. no siempre es así, eso está claro, pero seguro que si no pusiéramos de nuestra parte de la forma en la que lo estamos haciendo los macroconciertos se quedarían en sesiones unplugged. y ojo, que dentro del sector me considero un privilegiado por las condiciones en las que llevo trabajando los últimos años. pero esta no es la historia que he venido a contar.
además, el temazo y el estilo de música no es que sea de lo más actual, pese a que sea imperecedero rock. hay nuevos ritmos, ritmos latinos, por ejemplo. pero es ahí donde sale mi lado más viejuno.
ya me desvío, pero no tanto. el caso es que de todos modos, el último vídeo es una manera más cercana de vivir la docencia. sí, he dicho más cercana y he dicho vivir. por partes, como diría jack el destripador.
es más cercana porque tratamos de implicar más al alumnado. hoy en día hay más participación por parte de los y las alumnas en el aula, más implicación por parte nuestra de lo que estaban nuestros profesores cuando nosotros pisábamos con fuerza la pubertad. pero hay momentos en los que esa implicación mutua puede llevar a algo más. con el oficio, los mimbres y los instrumentos adecuados hay ocasiones en los que puedes soltar el micro y dejarte llevar. hay momentos en los que puedes apreciar algo que la primera vez que sucede llega a emocionar más que una etapa de órdago a la grande de alberto contador. y puedes llegar a ver sonidos y escuchar colores. sin exagerar.
es en esos momentos cuando vivo la docencia. y lo mejor es que siempre hay más melodías esperando a ser acariciadas.
porque este oficio es a veces ingrato, y sufrido, y muy poco reconocido (no tanto como otros, la verdad. y ya lo comenté en la entrada anterior). y, por otro lado, abierto a la entrada de cualquier persona que quiera formar parte del gremio.
el caso es que me encontré de rebote con una tiza en la mano, y al final resulta que, cosas de la putavida y de este puto sistema, cuyo juego, sin apostar ni un puto céntimo en él, me ha llevado de la bancarrota social a encontrar una vocación. y me ha hecho feliz. y pasado mañana empiezan las clases.
y eso sí son certezas.
actualización 07/09/2020: esta mañana me han comentado que desde la administración están potenciando la plataforma moodle que tenían oxidada y abandonada en un oscuro rincón de la intranet institucional. he administrado, he instalado y hasta incluso llegué a construir, hace ya unos años, una sección de formación online para una empresa basada en esta plataforma. empecé pegando imágenes de moodle en mi carpeta y acabé rompiendo sus fotos. tampoco me extenderé mucho ahora, porque así ya puedo tener material para una nueva entrada una vez trastee con esta versión de la plataforma educativa. a ver qué tal.


