… bien se folla
de nuevo en la brecha, amigos míos, que diría aquel. pero bueno, aquí en lugar del vulgar trincherismo de la más devastadora guerra, os diré que estoy sentado en un cómodo sillón relax, una vez finalizadas las evaluaciones de 2º de bachillerato, y con una taza a punto de pedir ser regada con un cafetito solo y sin azúcar. pues sí, ahora mismo, y haciendo memoria mientras se actualiza el wordpress y demás plugins, mientras escribo estas líneas, solo sé que el único trincherismo que conozco es aquel en el que me muevo como pez en el agua, como nadadora sincronizada en una piscina con tiburones, y sí, como bien sabéis, ese del que hablo es el trincherismo cuñado. ¡dentro cabecera!
en episodios anteriores:
pues no me dio por soltar un chorroletrascomosinohubieraunmañana sobre la pedagogía y las diferentes teorías del aprendizaje, así, a lo loco, y sin meternos en (no pocos) berenjenales. cosa habitual, por otro lado.
y no contento con eso, relacionaba, con imágenes y sonidos, el verdadero aprendizaje que supuso para este juntaletras mi primera salida de casa. a roma que me fui, nada más y nada menos. recuerdos del pelo largo, que decían en otros lares y en otras situaciones.
pero claro, ¿todo eso para qué? a ver, todo había empezado con la información que iba a ser la estructura de este texto que tenéis delante, sin embargo, y como dijo aquella mujer delante de nacho vidal en cierto documental de la 2 que vi en un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, “la cosa fue creciendo” y…
–y ya estás de nuevo estirando no ya un chicle, sino un camión entero de cajas de gomas de mascar.
–no te lo voy a negar. tenía mono de letras. y, desde luego, estoy ahogando la abstinencia con borbotones de palabras. a ver si se empapuza de una vez por todas, o a ver si por lo menos no paso tanto tiempo sin volver a aporrear las teclas.
–la que nos espera hoy.
–y lo que voy a disfrutar.
así que a ver qué sale hoy del horno. porque claro, la idea original… bueno, no, no voy por ahí, no voy a ir a las conclusiones sin haber comentado el porqué de la anterior entrada.
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el caso es que el curso escolar en el que nos encontramos ya se ha empezado a aplicar la lomloe (solo a cursos impares, es decir, 1º y 3º de la e.s.o. y 1º de bachillerato), que trata de afinar la ya extinta loe, que a su vez se salta la lomce, que intentaba revivir la nunca puesta en práctica loce, y que a final de cuentas viene a significar que se la sudamos bien mucho, tanto docentes como discentes, ya que los hijos de los sesudos promulgadores de leyes educativas estudiarán en elitosos supercolegios privados y los susodichos promulgadores de leyes educativas estarán ahora, qué se yo, con un buen sillón de alto cargo en la ocde en parís, el uno, y de embajadora ante la santa sede en el vaticano, la otra. por citar algunos de los casos que me vienen así, a bote pronto, a la cabeza.
porque claro, si a lo largo de la historia reciente, hemos visto cómo ha cambiado el paradigma educativo, ya que también evolucionaba el concepto de la adquisición (o construcción, o lo que sea) de conocimientos, ¡cómo no iban a evolucionar las leyes educativas! tan dadas ellas al servicio público y, sobre todo, a la mejora de la calidad educativa (creo que ya traté de descubrir qué coño era eso de la udef, digo… qué coño era eso de la calidad educativa).
vamos, en pocas palabras, la (mejora de la) calidad educativa (gracias a una ley) puede llegar a ser
(pinchad en la esquina superior derecha del gif para activar sonido)
¿y en qué me baso para realizar tal aseveración? pues saquemos a relucir mi desconocimiento. atención, centro de datos. ¿puedes arrojar un poco de luz?
hola, aquí centro de datos, y, si quieres que sea sincero, para qué vamos a hablar, hablar y hablar, para no decir nada. lo mejor es que nos remitamos a una comparativa elaborada por el sindicato educativo stes intersindical sobre las tres últimas leyes educativas, loe, lomce y lomloe.
ojo, que esta comparativa resulta interesante, en primer lugar, porque el estudio tiene como nombre: lomloe, una ley a mejorar (así que ya tenemos los mimbres para la próxima ley orgánica de mejora de la ley orgánica de mejora de la ley orgánica de educación. lo veo).
y en segundo lugar, esta comparativa resulta también interesante porque desmenuza las tres leyes en un tríptico por cada apartado, a saber:
y los compara entre ellos, viniendo a mostrar que la lomloe es una revisión y actualización de la loe, y que la lomce ha quedado desterrada hasta que el gobierno cambie de color político, del rojo azulado al azul verdoso (uy, perdón, es que como vivo en una urbanización en la periferia, todo lo que concierne a lo que ellos consideran centro ciudad me da la impresión de que está entre oriente próximo y lejano oriente).
a lo que iba, que, una vez comparadas las leyes a nivel legislativo, los detalles escabrosos vienen a ser de todo menos pedagógicos. que si ahora la religión es evaluable, que si ahora no, que si ahora los conciertos solo serán si no separan por sexos, que los conciertos me dan igual, siempre que a los míos los financies.
y ya lo que me quedaba por ver, la lomloe en boca del expresidente aznar como arma arrojadiza. hablando de meritocracia, cuando ellos son los que no la permiten, legislando y colocando a sus acólitos, hijos y vecinos en los puestos que se han ganado, como todo el mundo sabe, por “méritos propios”.
meritocracia. en una sociedad liberal y heteropatriarcal como la nuestra, donde prima el tanto tienes, tanto vales, va a ser verdad lo que dice el pavo, que quien más pasta tiene va a seguir accediendo a los lugares donde más se vale (y si a eso le sumas todo lo que salpicas cuando meas de pie, puesto directivo asegurado). lo demás solo sigue sirviendo para ganar votos. (eso sí, siempre se va a permitir acceder a aguerridos y esforzados lobos esteparios, para que el resto de congéneres crean que sí se puede, que eso del sueño americano es posible).
joder, centro de datos, había pedido una comparativa legislativa. y resulta que has realizado toda una adaptación cinematográfica.
espero que hayas podido sentir la diferencia. como dices, he intentado adaptar y no relatar.
la he sentido, y te lo agradezco. pero entonces, ¿en qué lugar se queda la pedagogía?
eso me lo tienes que decir tú. creo que va siendo hora de que saques a relucir tu oficio.
lo intentaré.
bien, entré en mi primer instituto a finales de septiembre del 2008, y ya tuve que realizar la exposición oral de una programación de todo un curso en las opos de junio de ese mismo año, con la nueva ley que estaba recién implantada: la loe.
por lo visto, esta ley introducía un cambio significativo, como eran las denominadas competencias básicas (para los no docentes, estas competencias son una forma de agrupar los contenidos de todas las materias. me explico. o trato de hacerlo.
había nueve competencias, ocho a elección, más o menos, del ministerio, consensuadas con la ue, más una impuesta por la propia unión. para poner un ejemplo, una de dichas competencias era la matemática, por citar una de ellas. resulta que no solo la materia con el mismo nombre que la competencia realiza operaciones con el ya citado nombre, sino también, por ejemplo, la tecnología y la física y química (y así cito las dos disciplinas en las que he sido docente a lo largo de estos años).
de este modo, cada materia tenía sus contenidos propios, y a su vez cada materia podía ser disgregada en varias competencias. a ver, para aclararnos. un coche. puede ser considerado un vehículo, o bien sus piezas pueden ser separadas en, por ejemplo, metálicas, de plástico, electrónicas y de vidrio. por citar cuatro categorías. pues las competencias son un poco eso: las categorías en las que pueden ser desguazadas todas las materias.
¿y con qué fin?
el caso es que dichas competencias venían sugeridas por europa, en lo que está siendo, pasito a pasito, una invasión de a pocos. pero si no se me olvida iré con esto más adelante.
con cada ley se introducen pequeños cambios, que suelen estar vinculados a la evaluación de la muchachada.
(nota del traductor: este año hay opos, y voy a realizar una exposición oral de una unidad didáctica de la materia y curso que quiera dentro de mi especialidad. voy a hacer algo que no he hecho hasta ahora porque tenía miedo de no quedar bien. supongo que los años, sumado a los puntos acumulados, y a que todavía sigo siendo interino y que, por eso mismo, no rijo bien, estoy dispuesto a asumir las consecuencias. avisado queda)
¿por dónde iba? ah, sí, evaluación.
por aquel entonces era profesor de tecnología. ¿y cómo se evaluaba? pues un tanto por ciento de cada nota correspondía a los conocimientos, otro tanto por ciento a los procedimientos y otro tanto por ciento a las actitudes. ¿y eso qué significa? en la práctica, o por lo menos en la práctica que viví, por aquel entonces tecnología era una de las materias que más horas tenía en aquel sistema educativo. así pues había horas de sobra para realizar la práctica docente de contenidos más teóricos, para más tarde aplicarlos de forma práctica en los talleres y en el aula de informática. además, la materia tenía mucho sentido, era una miniingeniería, donde se preparaban proyectos trimestrales, y se le enseñaba a los alumnos desde estructuras hasta diseño por ordenador.
hasta que llegó la lomce.
y con la lomce el cospedalazo (por lo menos en castilla–la mancha). nos acusaron, cual equipo a, de vivir por encima de nuestras posibilidades, y, por lo visto, nos lo creímos. el caso es que estuve cuatro añacos fuera de un centro docente. y cuando volví, ya fue como profesor de mi actual especialidad. la lomce quitó horas de tecnología y aumentó de la que ahora soy docente, entre otros cambios. también eliminó horas e importancia a la filosofía, y se las dio a la psicología (¿os acordáis de prusia? pues wert fue quien dijo que había que españolizar al personal. sí, el ahora embajador de españa en la ocde en parís dixit. separación iglesia–estado por mis cojones. pero dejemos la bilis de lado, que ya me habían llamado para trabajar, y fue gracias a mi licenciatura).
así que cuatro años después (octubre de 2016) volví a un aula. y a un sistema educativo nuevo. una materia nueva y todo por recordar (no veía nada de química a ese nivel desde que dejé la carrera, aproximadamente 15 años atrás). la muchachada seguía siendo la misma, pero el que había cambiado era yo, y, por supuesto, la forma de evaluar. ese año descubrí qué era el eae, o el estándar de aprendizaje evaluable.
¿y qué es eso del estándar de aprendizaje? (¿esta vez no hay udef, jordi? te estás haciendo viejo). pues era algo que no me resultaba del todo desconocido. lo que trataron de hacer con esta ley, a mi entender, fue fusionar el sistema de gestión de calidad de una empresa (la iso de toda la vida, o de toda mi vida como consultor de calidad, pese a que no la toqué, ya que trabajaba con otras normas de gestión agroalimentaria). el caso es que dividieron los contenidos de cada materia en ciento y pico ítems, y el alumnado tenía que aprobar un mínimo para superar cada asignatura. además, si superabas un estándar de aprendizaje, ya no tenías que evaluarte de él.
a ver, la suerte la tuvimos en física y química, ya que desmigajaron la asignatura en ítems más o menos naturales. o por lo menos cogieron un libro de texto y lo subdividieron en ciento y pico subtemas. con sus más y sus menos. pero ese no fue el caso de otras materias. con el caos que eso conlleva.
además, el hecho de si un alumno superaba un estándar no tenía que examinarse de él de nuevo traía una serie de incongruencias, como por ejemplo (ejemplo libre, por supuesto), se podía supera el estándar de realizar cálculos de fuerzas pero suspender el estándar en el que hay que conocer la fórmula de la fuerza (y que has debido saber en el estándar que ya has aprobado). tremendo cacao.
el caso es que antes de que doña maría dolores primera de cospedal nos mandara a las galeras de la sociedad, terminé el máster del que os hablé en entradas previas, y en él, más concretamente, en el trabajo final de máster, debíamos utilizar una herramienta de evaluación que venía recomendada por la mismísima unión europea, o parlamento, o consejo, (o vete tú a saber, que todavía no tengo a europa como sujeto identitario a nivel personal, y claro, sus instituciones menos todavía). ¿adivináis cuál era la herramienta? exacto, el estándar de aprendizaje evaluable. teníamos que elaborar nuestra tabla de estándares, basándonos, si queríamos, en tablas descargables de páginas institucionales, y a evaluar a partir de ellos las propuestas educativas para el ya citado trabajo. así que mi sorpresa llegó cuando, cuatro años después de todo esto, resulta que los estándares habían llegado para ¿quedarse? (qué joven e ingenuo era por aquel entonces).
así que ahí estaba, con una tabla llena de estándares y un bolsillo repleto de sueños (a lo mejor esto último no, pero al llamarme a filas docentes tras cuatro años en el dique seco, la verdad es que no me llames iluso, no porque tenía una ilusión, sino porque era todo ilusión) y, la verdad, en el instituto donde estaba, habían elaborado un archivo excel espectacular para poder introducir las valoraciones de cada estándar y transformarlas en una nota unificada de toda la vida. ¿sabéis qué hacía esa tabla? pues valorar cada estándar por porcentaje de importancia y recoger un resultado como media ponderada de todas las notas recopiladas. lo que viene siendo porcentajes de toda la vida (y ojo, que no estoy quitando mérito a la herramienta creada por ellos, ni mucho menos. me pareció, y me sigue pareciendo, una obra maestra del excel. en serio. y totalmente artesanal).
pasaron los años y desde inspección se iban dando cuenta de que los estándares eran un sindiós, que no había por dónde cogerlos si no se agrupaban. y así ha acabado pasando, que al final hemos terminado evaluando asignando porcentajes por examen y trabajos. en unos centros por unidad didáctica (tema de toda la vida), en otros por trimestre, en otros simplemente por curso completo. es lo que ahora llaman evaluación continua, formativa y criterial (nombre bonito, ¿verdad? pues porcentajes de toda la vida sin llamarlos porcentajes).
y con estas llegamos a la lomloe. ¿qué es lo que ha cambiado? ¿lo adivináis? efectivamente, ¡la evaluación!
por supuesto, desde inspección nos van a revisar cómo vamos a evaluar, y, sobre todo, nuestra evaluación seguirá siendo continua, formativa y criterial. ¿qué significa eso? efectivamente: ¡porcentajes! (pero ssssshhhhh, que no se enteren. el conocimiento no se construye a base de porcentajes).
porque claro, en secundaria ya no habrá notas numéricas. ¿entonces? pues que en lugar de 8, a un alumno le diremos que tiene un notable. pero, ¿cómo podemos traducir los niveles de logro a lengua castellana? o lo que es lo mismo, ¿cómo se puede evaluar una actividad realizada por alumnos? (otra clave, ya no hay exámenes, sino pruebas objetivas. que son exámenes, pero esa palabra se destierra hasta nueva orden). vale, bien, pero ¿cómo evalúas las pruebas objetivas? con rúbricas. es decir, con tablas donde están categorizados los niveles de logro de la muchachada en cada actividad. ¿y cómo se traducen al castellano? efectivamente: a través de porcentajes.
eso mismo es lo que yo les pregunté.
como veis, y como dice el gato, yo follo una vuelta más y me vuelvo al pueblo. porque de todo esto y poco más van las leyes educativas. burocracia, justificar cada paso que se da, y, sobre todo, que conforme asciendes en el escalafón más allá de un centro docente (de inspección para arriba), el objetivo es que cuando caiga mierda, salpique lo menos posible.
cierto es que hay mucho más detrás de cada ley educativa, tanto a nivel burocrático como pedagógico. que hay diferentes niveles de concreción de la misma, un currículo que vertebra los criterios de evaluación, los contenidos, la metodología, y…
ya, si todo eso es muy técnico, y por eso ya estoy acabando. porque al final cada vuelta de tuerca no deja de ser otra versión de la misma canción. otra vuelta más que follar en la plaza del pueblo, con el perro detrás, y sin nada concreto delante de nuestras narices a lo que abrazarnos.
podrán sacarse de la chistera nuevas maneras de evaluar, nuevas competencias para difuminar las materias y así conseguir que el esfuerzo también se diluya, permitiendo así desdibujarnos en la inopia social, esa que da vueltas a una plaza, mientras que otros serán los que tengan una buena polla en este mundo liberal heteropatriarcal.
ah, pero eso sí, esto es irlanda, my friends. nación que, tras permanecer oprimida durante siglos a manos del imperio británico, logró la independencia, no sin polémicas y guerras civiles, a base de guerra de guerrillas. sin trincheras, sin ortodoxia.
y resulta que la ortodoxia lomloera ha introducido una nueva herramienta pedagógica para utilizarla en el aula. y, como si fuera una novedad, en la próxima entrada os hablaré de esas situaciones de aprendizaje que ya venía utilizando, aunque las denominaba proyectos. llámame loco, pero estoy hasta las pelotas de tanto neologismo.
pero si ahora resulta que la nueva ley nos aconseja utilizar proyectos para que los discentes adquieran, construyan, suplementen, elaboren, reestructuren, etceteren conocimientos, os confesaré que va a ser la primera vez que voy a estar a gusto dentro de la ley.





