cuñadismo ilustrado
joder, y dije que no iba a volver, pero…
pero ya ves, pues ya estoy de nuevo dentro, dentro porque, como suele ser habitual, la indignación recorre mis venas. mis arterias no, ojo, que las reservo para asuntos de vital importancia, como el sonido del corcho al abrir una botella de vino, o el calorcito que proporciona un carajillo quemado de ginebra, y más si me lo hago después de haberme metido entre pecho y espalda un manjar digno de personas que llegan a final de mes y además ahorran. una inmensa minoría a día de hoy, o como diría la ocde, gente que ya no somos clase media (¿alguna vez existió la clase media o fue una manera de urbanizar la utopía con castillos en el aire a pie de playa?). a lo que hemos llegado, cada día es más sencillo ser burgués, solo tiene que aumentar el número de gente puteada, pero ese es otro tema).
vuelve, oli, vuelve, que ya te vas de la linde.
el caso es que nada, poca cosa, solo que el otro día, paseando por la catodia más patria, a eso de media tarde, pude contemplar maravillado el espectáculo de luces y colores que suponen esos espacios o magacines o multiverso que tienen a bien llamarse programas informativos, donde lo mismo te muestran cómo alimentarse con dos euros y medio de forma sana y sin tener que recurrir a cocer los calcetines para dar sabor a la nada, pasando por la penúltima trifulca futbolera en el seno del congreso de los diputados, aderezado todo esto con un jaspeado de hemoglobina emulsionado con tres o cuatro artículos del código penal en forma de sucesos, eso sí, vestidos con las más finas telas sacadas de las mejores sastrerías, capaces de confeccionar trajes a emperadores de la más alta alcurnia. y eso que no he tocado todavía el cucheísmo ni el salvamento marítimo de secano.
ojo, que no digo que estos programas no posean la misma capacidad de entretenimiento que una red social como instagram o tik–tok, en las que a golpe de índice puedes echarte un ratejo, que siempre pasa volando, sin hacer nada, pero sin hacer tampoco nada. y cierras el dispositivo multimedia, ya sea la tele, la tablet o el móvil, y realmente no sabes qué has hecho, pero tampoco ha importado mucho.
hay que joderse, vaya inquina la mía, podéis pensar. qué cabrón, como no te lee ni dios, que podría hacerlo pero hasta eso le da pereza (además de existir, claro), qué manera de seguir dando por saco. ¿no hace tanto querías trabajar en el medio con el que tanto te ensañas y todavía sigues con la mierda bajo la cama?
pues esta vez sí que no. no es eso. para nada. y que conste que ya me da igual, de verdad, como también era verdad aquello que dije de que no seguiría hablando de lo mío,
siempre que,
por supuesto,
no me pisaran lo fregao.
y vaya si me lo han pisado. es que han matado a mi perrito, y claro:
el caso es que el otro día andaba yo distraído, navegando entre las procelosas aguas televisivas, cuando una noticia reventó cada canal en el que atracaba.
pincha aquí para ir al artículo.
ya la tenemos liada. ¡cadáveres! ¡carne en su punto de putrefacción informativa! ¡dentro cabecera!
¡venga, todos a sus posiciones! ¡todos los ángulos cubiertos! tj, ¡al tejado!, que entramos en 3, 2, 1…
¡a especular! ¡y quien no lo haga no tiene asiento en el programa diario matutino!
a ver, generar la duda abrazando la razón debería ser algo natural, pero cuando se emiten 37 horas al día contenidos multimedia solo hay una manera de mantener a flote sus números, y es generando opinión.
porque nosotros, sociedad occidental, vivimos en el seno de la democracia liberal, forjada, como diría uno de sus primeros testigos, a golpe de opiniones y emociones, en esencia, a base de demagogia.
oli, ya estás entrando en la pedantería, en el lado más bestia de la vida. y sin despeinarte. la cabra tira al monte, muchacho.
bueno, a lo que venía. ver a tanta gente de bien aportando sus más firmes y elaboradas opiniones, fundamentadas en el abrazo a estereotipos o, simplemente, a correos electrónicos enviados esa mañana por los partidos políticos de turno para reforzar ese muro llamado ideario, me llena de orgullo y satisfacción, tanto como cocinar en barbacoa vestido con bermudas y camisa, homenajeando al mayor monumento a la campechanía pop de los últimos tiempos.

imagen de paris match vía revista semana.
hostiaputa, ya me estoy metiendo en lugares que desconozco, y que al hablar de ellos evoco un halo de mística y vacua sabiduría, porque, seamos sinceros, en realidad no sé de lo que hablo.
¡copón, si es que yo también soy un cuñado ilustrado!
así es. puedo decir sin temor a ruborizarme que oficialmente formo parte de la sociedad, una sociedad que tiene que “mojarse”, que no duda, que debe tener una opinión formada como imperativo categórico, que tiene una trinchera con su nombre y apellidos y que no necesita moverse de su sitio, solo tiene que patalear cuando la opinión contraria a su imagen cimentada a golpe de desinformación y chabolas en el aire, sea mancillada por cualquier piedra en su zapato en forma de aleteo de mariposa en japón.
toda esta mierda para decir que los programas de televisión buscan encontrarte en una de sus trincheras, para alimentarte con comida rápida, saciante y edulcorada, pero muy poco nutritiva.
perdón, interrumpimos la emisión para dar un mensaje que cambiará las vidas de todas y cada una de las personas que se dignan a leer a estas alturas de desarrollos multimedia:
12 meses contra el maltrato, 12 causas para la tolerancia cero
imagen vía carmelitas.es.
como veis, no sabía cómo salir de donde me había metido y no tenía ni la más remota idea de reconducir el hilo hacia donde quería llevarlo. así que he recurrido al clásico deus ex machina para poder remediarlo, y una vez hecho, sigamos con el tema.
muere gente, mucha. así que ¿por qué de tanta gente que muere nos vamos a ocupar de algo tan antinatural como es el suicidio? ¿si en los medios de comunicación apenas se habla de ello, será que es un tema menor? ¿y qué tendrá que ver con los centros educativos? ¿será que solo hay suicidios de menores, ya que todo el mal sucede dentro de los centros educativos? ¿seré capaz de terminar lo que tengo en mente, es decir, hacer una serie de dos o tres entradas, a ser posible tan lamentables como esta?
esta y otras preguntas se lanzan al aire con la vana intención de ponerme un cliffhanger en mis narices para ver si termino lo que he empezado. ya veremos si cumplo.
¿continuará? ¿concluirá? si has llegado hasta aquí es porque te han pagado para ello o debías un favor, espero que haya sido mucha pasta en primer lugar, y debe ser un favor enorme en el caso de la segunda opción.
besis.
imagen encabezado vía el jueves.



