cosejas

cerrado por…

“si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo vayas a decir”

el último de la fila

y aquí comienza el principio del fin. para qué ir con tontás, directo al grano.

si bien a continuación viene un mevoyporlasramasentodaregla. al lío.

recuerdo que una vez, llegando a la roda, en el coche sonaba uno de mis grupos fetiche, vetusta morla, y más concretamente año nuevo: con vivos, con muertos, con vivos con muertos, brindando juntos poooor un año maaas un año menoooos…

el caso es que me vino a la mente una imagen potentísima. la puerta del sol de madrid el uno de enero a las doce y cinco de la madrugada (estamos hablando de una situación precovid), y mientras una eufórica y celebrante muchachada ve cómo la pedroche sale a saludar a la muchedumbre, esta observa estupefacta un hecho inconcebible tan solo cinco segundos antes: una horda zombi se está abriendo paso a golpe de bocado a través de la masa allí reunida. hasta ella misma sucumbe a la llamada de la carne humana. con vivos con muertos, brindando todos juntos por un año más, un año menos.

¿habéis sido capaces de visualizar la imagen? la hostia, ¿verdad? joder, qué cojonuda. qué grande soy cuando me lo propongo, copón. salvo que hay alguien más grande siempre antes.

resulta que al bueno de charlie brooker ya se le ocurrió algo así, pero no solo así, sino que el pavo que creó la celebérrima black mirror se sacó de la manga una joyita llamada dead set, en la que una pandemia zombi asola reino unido mientras se inicia el primer programa de gran hermano. (una miniserie brutal, y no solo por la alegoría zombi/alienación del ser humano/gran hermano. además, la presentadora original del programa se prestó a participar, e incluso a comer vísceras. espectacular).

en fin, que en esto de juntar letras, y como dijo roberto saviano, todo el qué está escrito desde la grecia clásica, así que solo nos queda explorar el cómo.

la putada, también, llega cuando escribo algo y me doy cuenta de que no deja de ser más de lo mismo. y de chicles estirados entiendo un rato. recuerdo una época en la que me quería dedicar profesionalmente a eso de juntar letras, y ahí conocí todas las dimensiones posibles del chicle. hoy en día ya pasó todo aquello, pero siempre queda un paquete de goma de mascar en el lugar que menos te esperas, y resulta complicado no tener la sensación de que no hago más que hablar de lo mismo una y otra vez.

por ejemplo, bubeando. ayer publiqué una entrada que dije hostiaputacopón qué pedazo de temazo, es que cuando me lo propongo soy la puta hostia… si no fuera porque llego más de cincuenta años tarde…

 

y no solo eso. es que este himno tiene un problema:

 

cambiemos de tema y vayamos a por otro ejemplo en este mismo espacio, docente y moliente. ya comentaba en la entrada anterior que no quedaba mucho por comentar, por lo menos por mi parte. y es que me siento un poco cansado de follar siempre alrededor de la misma plaza, que diría el joven gato en el viejo chiste.

me gusta mucho, demasiado, juntar letras, pero llega un momento en que no se puede sacar más jugo a las piedras. por eso llega el momento de follar una última vuelta y salir cortando de aquí. no creo que sea este el último espacio, que siempre habrá lugar para un próximo penúltimo, pero sí que es cierto que de momento necesito, como diría rené, estar donde nadie me molesta, quemar mi libreta, soltar mis maletas.

si, pero cómo huir cuando no quedan islas para naufragar.

ahí está el reto.

 

Imagen de Jody Davis en Pixabay

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